lunes, 15 de junio de 2015

LAS FIGURAS LITERARIAS. LA HIPÉRBOLE Y EL EUFEMISMO



         Las figuras literarias o retóricas tienen que ver con un uso no convencional del lenguaje que potencia su capacidad expresiva y de significación. En la entrada de hoy nos ocuparemos de la hipérbole y el eufemismo, recursos que utilizamos en nuestro lenguaje cotidiano, pero que también pueden tener un uso estético o literario.

LA HIPÉRBOLE

         La hipérbole consiste en utilizar palabras o frases que exageran en exceso las características o cualidades de algo o alguien para resaltar lo que se quiere decir o hacer énfasis. En la literatura esta exageración tiene una intención estética, hacer inolvidable una idea o imagen.
Ejemplos:

Uso cotidiano:

Te lo dije mil veces y no me oíste.

La música se escuchaba a kilómetros.

Ella gasta kilos y kilos de todo sin medida y después dice que no le alcanza el sueldo.

Es tan delgado como un pabilo.

Uso literario:

"No hay extensión más grande que mi herida". Miguel Hernández

"Por tu amor me duele el aire...el corazón y el sombrero". Federico García Lorca

"La poesía/Es la camisa férrea de mil puntas cruentas/Que llevo sobre el alma". Rubén Darío

"¡Oh, más dura que mármol a mis quejas, y al
encendido fuego en que me quemo más helada
que nieve, Galatea!"

Garcilaso de la Vega



El poema "A una nariz" del poeta clásico español Francisco de Quevedo todo él es una hipérbole

A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una nariz sayón y escriba,
Érase un peje espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,
Era una alquitara pensativa,
Érase un elefante boca arriba,
Era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egipto,
Las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
Muchísimo nariz, nariz tan fiera
Que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

EL EUFEMISMO
         Al contrario de la hipérbole, el eufemismo es una palabra o frase,  políticamente aceptable, que se utiliza para sustituir a otra que de utilizarse podría ofender a una persona o grupo. Por ejemplo, cotidianamente, cuando decimos "invidente" en vez de decir "ciego", o "persona de color" y no "negro", o cuando utilizamos la palabra "discapacitado", estamos haciendo uso del eufemismo. Así también cuando disimulamos frente a algo que no nos gusta ("Bueno, no está del todo mal"...) o cuando describimos una situación bochornosa ("Es que se pasó un poco de copas"...) o cuando describimos a una persona fea y decimos "Es poco agraciada". Hay asimismo un uso público aceptado del eufemismo, como cuando un medio de comunicación se refiere a "países del Tercer mundo o países en vías de desarrollo" para referirse a los países pobres o subdesarrollados. O decir que alguien desempeña "el oficio más antiguo del mundo", para decir que se dedica a la prostitución. El uso literario, generalmente sigue al uso cotidiano, encontramos en textos narrativos o poéticos palabras o frases que atenúan aquello que desea expresarse para no decirlo directamente.





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