La eufonía en un texto tiene que ver con el efecto
estético que puede tener la agrupación de los sonidos que lo conforman. Puede
ser positiva o negativa. En el caso de la
cacofonía hay una combinación negativa o desagradable de sonidos al
reiterarse fonemas o sílabas. Por ejemplo:
"No sé por qué está tan
tonto Tomás".
El lenguaje no fluye, parece
trancarse, balbucear. Por ello hay que procurar evitarla. Pero la repetición
también puede usarse como recurso estético, cuando quiere expresarse consternación,
como en el famoso verso del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz:
"Y déjame muriendo/Un
no sé qué que quedan balbuciendo".
O igualmente la repetición de sílabas puede
utilizarse para destacar una cualidad. La
Paranomasia, por ejemplo, consiste en la repetición de sonidos o fonemas que
presentan un parentesco etimológico o sencillamente semejanza fónica:
"Alumbra, lumbre de
alumbre" (Miguel Ángel Asturias).
Otro recurso estético
vinculado al sonido es La Onomatopeya,
que consiste en la utilización de palabras cuyos sonidos sugieren acústicamente
el objeto o la acción que significan:
"En el silencio sólo se
escuchaba/Un susurro de abejas que sonaba".
En el "Romance sonámbulo"
de Federico García Lorca la repetición le da fuerza y belleza a la expresión.
Copiaré los versos iniciales:
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
Y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
Ella sueña en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
Las cosas la están mirando
Y ella no puede mirarlas.

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