Como
señalábamos en la entrada anterior, una de las funciones principales del
lenguaje es la comunicación. Para comunicarnos adecuadamente necesitamos tener
un código en común con quien recibe
nuestro mensaje. ¿Qué es un código?
«Un sistema
de símbolos que por convención previa está destinado a representar y a
transmitir la información desde la fuente al punto de destino».
(Umberto Eco. La estructura ausente)
Si intentamos
hablar con un inglés o un japonés y no conocemos su idioma, la comunicación
puede dificultarse. En último caso, utilizaremos el lenguaje de señas, como
hacen los sordomudos y trataremos que nos entienda. Pero igualmente, si
hablamos con un ingeniero o un médico y se expresa utilizando términos
especializados no lo vamos a entender, aún si habla nuestro idioma.
La comunicación es un proceso de
interpretación de intenciones
El lenguaje,
en realidad, no es transparente. Depende de la interpretación que pueda darle
nuestro interlocutor, del contexto y la situación en que emitimos nuestro
mensaje. Si alguien está molesto o en medio de una situación de tensión, no va
a recibir nuestro mensaje de la misma manera que si está relajado y es un
amigo, un ser querido. Su atención o su actitud son también un código no explícito, que debo aprender a
observar e interpretar.
Podemos
emitir un mensaje con una determinada intención e infelizmente nuestro
interlocutor puede darle una interpretación distinta e incluso opuesta. De
igual modo, si expresamos nuestro mensaje de manera incoherente y confusa,
quien recibe el mensaje le va a ser difícil entenderlo, interpretarlo
correctamente. Cuando no tenemos claras nuestras ideas o no las expresamos
adecuadamente, después tenemos que decir frases como: “―Yo no quise decir eso,
yo quise decir que…”
“La
racionalidad tiene menos que ver con el conocimiento o con la adquisición de
conocimiento que con la forma en que los sujetos capaces de lenguaje y de
acción hacen uso del conocimiento”, expresa J. Habermas en Teoría de la acción comunicativa. Para comunicarnos asertivamente
tenemos que concientizar que la
comunicación es un proceso de interpretación y no dar por sentado que nuestro
mensaje tiene un único sentido. Y que detrás de las palabras que proferimos o
recibimos hay una intención, se espera que pensemos algo y/o hagamos algo.
Lenguaje oral y lenguaje escrito
De igual
modo es importante tener en cuenta el canal o la forma en que nos
comunicaremos. El lenguaje oral, es de interacción inmediata, me llega a través
del sonido y la vista, en tanto puedo observar a mi interlocutor; no permanece
en el tiempo, a menos que sea grabado; se apoya en signos extralingüísticos (la
entonación, la gestualidad, la postura corporal, la expresión facial); no me
exige cohesión, coherencia, es más bien espontáneo. Mientras que cuando voy a
escribir un texto, debo tener en cuenta que la comunicación no es directa, el
mensaje sólo llega a través de la vista, permanece a través del tiempo, no es
efímero. No es espontáneo, debe ceñirse a las normas establecidas de gramática,
sintaxis. Para ser dominado correctamente, debe estudiarse. Si nuestro texto
irá acompañado de imágenes, el código
visual o audiovisual, es un lenguaje distinto, en el que tenemos que tomar
en cuenta otros elementos tales como la forma, el color, el sonido, la
perspectiva, el tamaño, la disposición gráfica, la luminosidad. En el lenguaje
visual esos elementos comunican.
Beatriz García
tucorrectoraenlared.blogspot.com

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