Depende…
Si la palabra que proviene de otras lenguas no se ha adaptado
al español, debe conservar su grafía y acentuación original y es conveniente
escribirlas en cursiva. Por ejemplo: affaire,
whisky, film, risotto, omelette.
Los nombres propios de personas o ciudades, de origen
extranjero, no hispanizados, igualmente conservan su ortografía original y no
es necesario distinguirlos gráficamente. Por ejemplo: Washington, Perth, Boticelli,
Notre Dame.
Las palabras de origen extranjero que ya se han españolizado,
y se han vuelto de uso común, debemos escribirlas según las normas gramaticales
del español. Por ejemplo: suflé, chalé, Burdeos, paltó, cuscús.
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